Uno de cada tres adultos mayores sufre al menos una caída al año y cerca del 40% presenta signos tempranos de deterioro cognitivo.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y la Asociación de Alzheimer.
Estas cifras no son solo estadísticas y médicas; representan fracturas, hospitalizaciones y una pérdida progresiva de la independencia que transforma drásticamente la dinámica familiar.
En Venezuela, las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson afectan a uno de cada diez adultos mayores de 65 años, según la
Fundación Alzheimer de Venezuela (FAV).
El aislamiento social, sumado a la
inactividad, no solo duplica el riesgo de depresión severa, sino que actúa como un catalizador del deterioro mental.
Ante este panorama, el Dr. Miguel Romero, médico neurólogo y director de NeuroDay, advierte que esperar a que aparezcan los síntomas graves es el error más común.
«El cerebro no se jubila, se oxida si lo dejamos quieto. No podemos ver el deterioro como algo inevitable del envejecimiento».
«La verdadera medicina hoy es mantener al adulto mayor conectado, moviéndose y desafiando su memoria cada día», afirmó Romero.
El especialista señala que el sedentarismo y la soledad crean un círculo vicioso: menos movimiento lleva a más caídas, y el miedo a caerse profundiza el
aislamiento.
«Llegar a tiempo es la diferencia entre un adulto mayor que disfruta de su autonomía
y uno que depende totalmente de un cuidador agotado».
«En NeuroDay no solo entrenamos cuerpos, estamos blindando la independencia de las personas para que sigan siendo dueñas de su día a día», enfatizó el neurólogo.
NeuroDay surge como una respuesta integral a esta necesidad.
Funcionando como un centro de estimulación neurológica, cognitiva y social.

NDP