Pandemia: una crisis provocada por nosotros mismos

 

El efecto de la vida humana en los ecosistemas ha sido señalado como la principal causa en la aparición de nuevas enfermedades. Mientras buscamos la manera de salir de esta emergencia sanitaria, debemos ocuparnos de prevenir la próxima, escogiendo productos que nos protejan de virus humanos y no humanos, sin dañar el medio ambiente. Pensando en esto, Cruzsalud formuló Covisol, que es seguro para el medio ambiente, pero letal para patógenos como el causante del covid-19.

Las pandemias son dramas globales que han venido afectando a la humanidad desde la antigüedad; y continuarán haciéndolo periódicamente. De acuerdo a los registros disponibles, el desequilibrio ecológico, biológico y/o social, son procesos con potencial para provocar epidemias masivas.

Basta con mirar el contexto en el que han ocurrido, para notar que la aparición de nuevas enfermedades no ha respondido a hechos aleatorios. Muy por el contrario, este fenómeno suele ocurrir luego de un desastre natural, una guerra o una hambruna.

En un foro colectivo organizado recientemente por el diario suizo Les Temps, donde se reunieron más de 120 científicos, explicaron que las pandemias que nos han venido afectando desde el siglo XX, están vinculadas con el cambio global; a su vez, motivado por la desaparición de hábitats, extracción de recursos y la contaminación del aire.

“El 75% de los ecosistemas terrestres y más del 65% de los ecosistemas marinos han sido significativamente modificados por las actividades humanas (…) Esto altera las cadenas alimentarias de las especies de animales salvajes y puede causar cambios de comportamiento que las empujan a explorar recursos relacionados con las actividades humanas, aumentando el riesgo de transmisión de patógenos a los humanos o sus mascotas”, apuntan.

Como resultado de este foro, fue emitido un manifiesto firmado por todos los científicos participantes, a través del cual, exhortan a “hacer todo lo posible para promover un uso más respetuoso con el territorio, así como con una economía que permita reducir significativamente nuestra huella ambiental”.

Desde 2016, la Oficina de las Naciones Unidas para la Prevención de Riesgos y Desastres pronostica que durante los próximos 100 años, tendrán lugar al menos 4 pandemias. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó en 2018 sobre el posible surgimiento de una enfermedad aún desconocida, que sería capaz de provocar una gran pandemia, al mismo tiempo que exhortó a los gobiernos a detener todos los procesos con potencial para provocar o facilitar la aparición de nuevas enfermedades.

Lejos de meras manifestaciones premonitorias, lo cierto es que el mundo científico tenía años anunciando lo que estamos viviendo en 2020. Adelaida Sarukhan, experta en virus emergentes y redactora científica en ISGlobal, escribió “Solo faltaba saber cuándo y dónde. Y en el mercado de mariscos de Wuhan se ha producido la tormenta perfecta. Una gran acumulación de animales vivos y muertos, domésticos y salvajes, en medio de muchas personas y con medidas higiénicas nada estrictas.

Ahí ha ocurrido lo que todos sabíamos que podía ocurrir; un intercambio de material genético o un par de mutaciones han facilitado que un patógeno hasta ahora desconocido, el SARS-CoV-2, pudiera saltar al humano y transmitirse de una persona a otra».

Señales claras
En 2002, el primer Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) fue reconocido en China como un precedente preocupante, por tratarse de un nuevo coronavirus, con potencial pandémico y desconocido para nuestro sistema inmune.

Diez años después, en 2012, el MERS-CoV, conocido como Bat-Coronavirus (coronavirus del murciélago), provocó una epidemia de extensión limitada, pero con alta letalidad. Posteriormente, fueron descubiertos numerosos coronavirus portados por murciélagos, muy similares al SARS en las cuevas de Yunnan (China).

A causa de estos descubrimientos, las redes internacionales de vigilancia epidemiológica han recomendado prepararse para los peores escenarios. Sin embargo, solamente los países asiáticos que vivieron la gripe aviar y el primer SARS atendieron este requerimiento y han parecido dar mejor respuesta hasta ahora, en comparación con los países de África, Europa y la mayor parte de América.

Responsabilidad de todos
Todo parece indicar que aún falta mucho para poder decir que hemos superado la pandemia causada por el SARS CoV-2. También tenemos suficientes razones para comprender que no será la última y que con toda seguridad, el mundo tiene otras pandemias en su porvenir.

Es necesario comprender que si bien los gobiernos y las autoridades responsables tienen entre sus manos la toma de las decisiones de mayor impacto para mejorar este pronóstico, lo cierto es que cada uno de nosotros puede y debe hacer su parte para reducir los efectos de nuestra presencia en el mundo.

En Cruzsalud, entendiendo que la lucha contra esta y otras pandemias es un asunto en el que todos debemos involucrarnos, formuló Covisol: un potente recurso de desinfección biodegradable.

Las sales de amonio cuaternario presentes en Covisol son reconocidas y avaladas en el mundo entero, cuentan con la aprobación de la U. S. Food and DrugAdministration(FDA) y la certificación de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés). Además, Covisol tiene un alto efecto residual, que lo mantiene activo durante mucho más tiempo que cualquier otro producto. Así, Cruzsalud contribuye a disminuir la propagación de Covid-19 por contacto con las superficies, al mismo tiempo en que protege el medio ambiente.

El aval de la FDA constituye la garantía de que el componente base de Covisol ha superado con éxito todas las evaluaciones pertinentes, para demostrar su efectividad contra microorganismos, sin que este poder represente una amenaza para la salud de personas y mascotas. A su vez, la certificación de la EPA respalda a Covisol como un producto inocuo para el medio ambiente, demostrando su cualidad biodegradable, con un PH apenas un punto superior al del agua.

El cumplimiento de los rigores que ambas organizaciones observan en sus procesos de evaluación y certificación, ubican a Covisol como un producto confiable para todos, menos para microorganismos potencialmente dañinos para la salud.

*El componente base de Covisol es el Alquilo DimetilBencil Amonio, recientemente aprobado por la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. /EPA, por sus siglas en inglés) para la desinfección de superficies en la lucha contra la pandemia.

Cuenta con Registro EPA No. 47371-129-10350, verificable en www.epa.gov

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