José Luis Rodríguez «El Puma» regresó a Venezuela luego de doce años de ausencia con una nueva perspectiva de vida, en la que valora cada día que pasa con mucho afán y como si fuera el último.
Durante su reencuentro con los medios de comunicación, en Caracas, narró una ilustración de su vida a la que llamó «El hombre que soy ahora», antes de una nutrida ronda de preguntas.
En parte de sus líneas pronunció: «Yo no tengo que cambiar a nadie, el que tiene que cambiar soy yo. Y así fue, pero ya estoy cerca de 80 años, ese hombre está frente a ustedes…».
«Perdonen que estoy muy emocionado…», dijo entre lágrimas (que se ocultaban bajo sus gafas oscuras).
El reconocido artista e ídolo de la música, aseguró que después de pasar por una situación de enfermedad muy dura (en la que casi pasó a otro plano) su visión de la vida cambió y no está dispuesto a complacer a nadie, frente a sus nuevos principios.
«Una de las cosas más difíciles de la vida es aprender a decir que no. «El sí es muerte, el no es vida. Cada vez que complaces a alguien te estás matando a ti mismo». Antes yo tenía que decir sí porque soy artista, porque soy cristiano. Y tengo que decir que no, así se molesten», enfatizó.
En ese sentido, José Luis Rodríguez recordó que en el pasado se dejó utilizar por mucha gente y se desvió. Pero ahora entendió que el tiempo que le queda lo enfrentará, de ahora en adelante, como la inició:
«Con fe, amor, esperanza, optimismo y alegría…».
Concierto en el Teresa Carreño
El cantante venezolano se presentará este jueves 14 de julio, en la emblemática sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño. Y al respecto afirmó que trae un gran repertorio de música, palabras y de encuentro con la gente «en este lugar tan mágico».
Confesó estar agradecido con Dios por regalarle la oportunidad de volver a Venezuela (hizo una pausa). «Tuve como tres ocasiones de irme del cuerpo. Me siento bien y confortado de estar aquí».
«Han pasado más de 12 años, les debo muchas canciones», concluyó el Puma.
(Pronto más información…)
Por: Rosaly Navarro / foto: Andry Ramos